Llevo muchas horas pensando en que tipo de palabra abriría esta particular veda de caza hasta organizar las frases de mi cabeza, y he de reconocer que en su mayoría, ninguna fue positiva.
Hasta que de repente me topé en mi mar de apatía con una dedicatoria actual de una amiga a la que tengo bastante aprecio, y en un principio no supe como asimilarlo pues no estoy nada familiarizado con mi lado más tierno, pero tengo que reconocer que pensé inmediatamente en agradecer ese gesto de simpatía hacia mi.
-¿Por qué debo agradecer ese gesto?
-Porque está mal ser un desagradecido
Este es el dialogo estrella en estos temas, y no se debe ni a más ni a menos que entre las grandes carencias de nuestra raza, está la falta de compañerismo. Y esto es a mi ver un gran punto a favor, puesto que no puedo ni imaginar un mundo donde solo hubiese aprecio y ternura -me volvería loco-, ¿qué tendría de especial lo bueno, si solo existiese...eso?, ¿os podríais imaginar siempre a vuestra familia sonriendo y de buenos modos ante todo? Bueno, quizás eso en un principio estuviese bien, pero durante décadas creo que resultaría agobiante.
De esta reflexión sale una opinión al menos muy clara para mí:
Muestro una enorme gratitud hacia las malas situaciones, pues sin ellas, las buenas, las que realmente me pueden hacer feliz cuando solo encuentro pena, dejarían de ser buenas para ser irremediablemente acciones neutrales e inapreciables para todos.
Un ejemplo obviamente desquiciante sería tratar como normal que la típica chica que a todo hombre le ha gustado en su vida, se le acercase y le diera un beso. ¡Para no darle importancia porque es lo común!
Por ello invito a todo el mundo a estar agradecidos a sufrir un poquito en la vida, y así darle fuerza a lo benevolente cuando llega normalmente de sopetón, a agradecer lo bueno, por haber llegado nadando a braza en el mar de nuestros agobios y a no olvidarse de quien/lo que da lo bueno a tu vida. Pues todos sabemos que si la gratitud no hace acto de presencia, al final, cada pequeña partícula catiónica que el destino decide regalarnos, acaba volatilizándose hasta dejarnos solos en la pena que nosotros mismos hemos buscado al no mirar con los ojos apropiados.
Espero que podáis pensarlo para estas fechas y sus típicas situaciones de este estilo.
Sin más, ¡Un saludo!
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